top of page

Los síntomas de tu sistema digestivo tienen mensajes para tu proceso evolutivo

  • Foto del escritor: Cristina Olivero
    Cristina Olivero
  • 5 oct 2020
  • 4 Min. de lectura

 

Es posible pasarnos la vida buscando respuestas, desde que nacemos exploramos este mundo como algo completamente desconocido. Sin embargo, con el caminar, nos vamos dando cuenta que estamos diseñados para existir en perfecta armonía con este extraño lugar y además existimos con un cuerpo que también desconocemos pero que sigue nuestras órdenes, o ya no sé si seguimos las suyas, o si no hay un primero y un después si no una simultaneidad de todo sosteniéndose a sus propios ritmos pero al mismo tiempo. 

Pensar en la vida es como contar números: infinitoooo, indeteniblemente podemos pensar sobre su misterio, cómo asombra, cómo duele, cómo se goza, sin encontrar jamás un límite, ni siquiera en la muerte… y sentirla es uufff, profundoo, incontenible, extasiante, diluye los límites y borra las certezas, vulnerable, muy vulnerable… vivirla es surrealista, es ser parte de algo infinitamente más grande desconocido, ser muy ínfimo,  pero al mismo tiempo ser todo, lo más valioso, real de tu vida, jaa, vivirla es dualidad, rendirse, entregarse, perder para valorar y cagarla para entender pa´aprender a cuidar, a apreciar, a sostener y a soltar, a recibir y a dar, a ser y estar, amor, dicha, manifestación, sueños cumplidos, incertidumbre, es de todo lo que queramos vivir...


¿Qué pasa entonces cuando la poesía no está pasándonos? cuando vivir se vuelve tedioso, un sacrificio, monótono, doloroso, sin nada grandioso? es porque la vida nos está haciendo un llamado a pensarla y sentirla diferente.  


Hemos aprendido que sólo vivirla no cuenta, es necesario pensar en nuestra vida como un observador y hacernos preguntas claves para encontrar las respuestas que nos revelan nuestro verdadero camino. Cuando nuestra vida diaria está sostenida por la verdad de quién soy, qué deseo, a dónde voy, qué hago y para qué existo, vivirla cambia de sentido, se vuelve todo más gratificante, placentero e importante. Pero cómo llegamos a estas respuestas si ni siquiera hemos avanzado la etapa de sanar todo esos asuntos sin integrar que arrastramos desde hace años? Si no me desintoxico de lo que no necesito? 

Mientras vivimos robotizados vivimos intoxicados, pues es el estado necesario para poder desconectarnos del sentir. Hemos huído de nuestro propio dolor (esquivandonos con comida, trabajo, sexo, drogas, relaciones, éxitos materiales, etc.) nuestro cuerpo se desconecta del sentir - para decirlo en “palabras de a centavo”- y dejamos de vivir para sobrevivir. A este estado de sobrevivencia me refiero con “robotizado”. 


Los por qués y para qués son personales, imposibles de generalizar, pero siempre puedes tener por seguro que a todos nos llama igual: un deseo profundo de cambios, de “algo más” aunque no sepamos aun qué. 


En este modo robot que sobrevive al sufrimiento de un mundo cruel, preferimos apagarnos para dejar de sentir y terminamos reprimiéndonos también el amor y el placer, por miedo a sentir dolor. Enfocados en lo externo, lo que no trasciende, lo hueco.


Pero este cuerpo humano parece estar diseñado para vivencia y no sobrevivencia, y para vivir una existencia llena de amor, placer y risas. Pues nos ha mostrado cuando vive robotizado sobreviviendo que se enferma, y los más grandes y comunes síntomas los va mostrando el sistema digestivo. 

Mis síntomas digestivos son un reflejo de mis desafíos personales 


El estreñimiento, por ejemplo, tiene mucho que ver con nuestra capacidad de soltar la ilusión del control, confiar en entregar lo que vinimos a dar y lo que ya no necesitamos. Nuestra certeza de estar en el lugar indicado, con nuestro sentido propósito. 


El sistema digestivo, es la fisiología que nos enseña que el proceso de creación comienza con recibir (lo que viene del mundo externo) continúa con digerir (integrarlo a mi ser y nutrirme de lo que me es útil para ello) para finalmente entregar (lo que creamos a partir de lo que recibimos y lo que somos, para que nutra al mundo) y comenzar de nuevo el ciclo recibiendo de nuevo el resultado de lo que s nutrió de nuestra creación, y así infinitamente. 


Como somos una unidad, tomar laxantes y comer fibra ayudará, pero la situación sanará definitivamente sólo cuando la condición emocional, la creencia y la conducta con la que apoyamos este estreñimiento sea transformada. 

Un sistema digestivo sano, es capaz de entregar sus creaciones - las heces - de manera armónica y fluida a diario. El estreñimiento nos ha afectado a tantos (2 de cada 3 personas) que se ha normalizado vivir con ello y suplementar para poder defecar. 


Todos sabemos lo incómodo que es aunque no se hable de esto, y estoy segura, por experiencia propia, que cuando estamos estreñidos físicamente, nos sentimos igual de estreñidos emocionalmente y nuestra vida presenta alguna situación que “no está fluyendo” nos está costando crear igual que no está costando cagar. Se vuelve todo pesado, denso, estancando, “podrido”.


Para poder sanar, crecer y profundizar en tu evolución consciente, es imperante sanar cualquier síntoma que se esté manifestando, como el estreñimiento por ejemplo. Y la curación comienza por atender ese llamado al cambio, y atravesar el miedo a ver-NOS por dentro; va doler, pero lo saludable es sentir aunque lo que se sienta sea dolor, para poder encontrar nuestro camino en el que vivimos la vida sentida y consciente a plenitud!... amando, riendo, llorando, cagando, gozando, viviendo de verdad…

Con amor,  Cristi!  gracias felicidad te Amo!



 
 
 

Comentarios


  • Instagram
  • Instagram

©2019 by Cristina Olivero. Proudly created with Wix.com

bottom of page