El proceso creativo está infinitamente vinculado a la muerte y la destrucción
- Cristina Olivero

- 23 sept 2020
- 3 Min. de lectura
El tema de la muerte no suele ser muy fácil de digerir, incluso evitamos pensar en ello, lo que es paradójico pues es de lo poco que todos tenemos seguro, y es tan frecuente y cotidiano como la vida misma.
Culturalmente, hemos establecido el vínculo con la muerte desde este plano de ignorancia e incertidumbre porque no recordamos nada de cuando hemos muerto. Pero ante tanto misterio de lo que pasa al otro lado tenemos todo lo que la vida nos enseña y muestra claramente sobre la muerte. Y de esta observación queda algo claro: la muerte nutre a la vida! y viceversa, en un ciclo infinito.
En toda creación, hay una previa destrucción. La mujer toma un millón de espermatozoides, los destruye y convierte en un bebé. Cuando el bebé nace muere la placenta y también la mujer que esa, ahora madre, era. Cuando el bebé se convierte en adulto los procesos de la vida le traen varias muertes espirituales para convertirse en el potencial que vino a ser. Cuando el adulto come, se alimenta del fin del ciclo de la comida, sea lo que sea, frutas, vegetales o animales, están en proceso de muerte, y esta muerte nos mantiene con vida. Cuando una relación se muere al mismo tiempo otra relación nace y comienza producto de la nutrición que hubo en la primera. Cuando el cuerpo físico muere es alimento de otros seres vivos, y lo que somos renace a una nueva experiencia de vida nutrida por la que acaba de morir. En el mundo vegetal, vemos como algunas plantas mueren cuando dan frutos o florecen y de eso que queda en la tierra renace una nueva matica.
Así infinitamente, también hacemos uso consciente e inconsciente de la energía de la sagrada muerte, cuando por ejemplo dejamos morir relaciones y hábitos tóxicos, cuando permitimos nacer una nueva versión de nosotros, cuando nutrimos con el asesinato de nuestros hábitos autodestructivos el autocuidado y amor propio.
Como creadores, siempre estamos destruyendo y dejando morir cosas, siempre. Lo vital de hacernos conscientes es saber donde poner esta energía. Saber cuál es su lugar nos da mucha paz, cuando no lo sabemos la incertidumbre de la muerte nos hace tener miedo constante de su aparición, y se refleja en un afán inconsciente que nos distrae del ahora y nos hace estar constantemente pensando en los planes de los próximos pasos a dar, como que siempre hay que llegar a otro lugar, a más, a mejor, etc.
Hay que estar presentes para saber qué nutrimos dándole vida, y qué nutrimos dejándole morir! porque siempre vamos estar haciendo esos dos procesos con algo en nuestra existencia humana, siempre!!... Si no lo hacemos conscientes, podemos por ejemplo, nutrir y sostener con vida relaciones y hábitos que nos autodestruyen y permitirnos asesinar nuestros deseos profundos o sueños por desnutrirnos sosteniendo con vida algo que agoniza y ya cumplió su ciclo por ese temor y vínculo inconsciente con la muerte y su energía.
Pregúntate ¿Qué estoy gestando y que estoy asesinando en mi vida aquí y ahora? qué necesito dejar morir y qué necesito llenar de vida? sé honestx contigo mismx , con lo que sientes profundo aunque sea un profundo difuso que no se siente mucho porque has estado desconectadx del sentir es tiempo de reconocer y sentirnos incomodxs para que nuestro proceso sea más fluido y placentero.
Para mi no fue fácil entrar a hablar de la muerte sin incomodarme, incluso aun a veces me pasa, pero es vital cambiar este vínculo porque nos permite vivir una vida llena de mucho más amor, gratitud, empatía, claridad, y discernimiento al decidir de en qué invertimos nuestro sagrado tiempo, porque es el tiempo que invertimos en lo que invertimos, lo que les da la vida.

Con amor,
Cristi.




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